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Cuando no apostar (II)

Cuando no apostar (II)

 

 

Cuando tengas dudas sobre si se puede dar una apuesta.


Siempre alguna duda habrá, pero debes sabes distinguir entre las dudas razonables

consecuencia de la incertidumbre y las dudas de que tu elección sea la correcta y no la otra. Cuando la duda es "tengo claro que va a ganar pero ya veremos"; adelante. Cuando la duda es creo que va a ganar pero veo factible que no lo haga; no apuestes.
Es así de sencillo y con el tiempo lo entenderás mejor. Tienes que ser crítico.

Cuando no tengas un favorito claro.

Esto es evidente pero muchas veces no se aplica. Muchas veces nos dejamos cegar por el nombre y olvidamos su rendimiento. Tu elección siempre debe de ser muy clara para ti.

Cuando en un evento los contendientes son demasiado irregulares.

Cuando estudias un evento y los dos contendientes son muy irregulares, es muy probable que cualquier conclusión que saques no sea acertada. Lo mejor es olvidar el evento y pasar a otro.

Cuando se inicia una competición.

Al comienzo de una competición después de las vacaciones o tras un parón (como puede ser el invernal en fútbol); es cuando más sorpresas hay. Los equipos no están calibrados, el rendimiento aún no es bueno, falta tensión competitiva. Olvida todo lo que sabías de esos equipos, tienes que volver a formarte una opinión de ellos. En los deportes individuales, lo mismo. ¿Cuántas sorpresas hay al inicio de la temporada en tenis? Pues eso.

Lesionados o sancionados jugadores clave.

En deportes de equipo las lesiones o sanciones influyen mucho cuanto menor es la calidad de la plantilla. En equipos grandes acusan menos este hecho, pero también dependen de la importancia de esa o esas piezas en el equipo. Es un factor importante en el rendimiento y, por tanto, en tu pronóstico. Si has elegido apostar por un equipo que de repente tiene lesionados o sancionados jugadores titulares, ¿sigue siendo de fiar tu pronóstico?

Entrenador nuevo.

El cambio de entrenador provoca un periodo de desbarajuste que puede ser positivo
inmediatamente en un equipo o negativo hasta que se acostumbran al nuevo método. Como no sabemos cómo va a incidir en una plantilla el cambio de entrenador, siempre es recomendable observar primero para volver a tener una opinión correcta en nuestros pronósticos.

Condiciones climáticas adversas.

Competir bajo un clima al que no estás acostumbrado puede suponer un bajón en tu rendimiento. También puede provocar que el terreno de juego no esté en las mejores condiciones para competir. Son factores a tener muy en cuenta a la hora de apostar.

Horarios raros.

Con lo profesionalizado que está hoy en día el deporte, es difícil que influya de manera determinante el horario. Los profesionales ya toman precauciones cambiando de hábitos antes. Lo que pasa es que la saturación del calendario, hace que muchas veces no sea posible una correcta aclimatación al horario y puede provocar un bajón en el rendimiento.

Tensión negativa.

Cuando un deportista o un equipo entran en una dinámica negativa les provoca tal ansiedad que influye y mucho en el rendimiento. La tensión negativa hace que la fiabilidad sea menor, hay menos confianza y les cuesta desarrollar con naturalidad sus cualidades. Si se está acostumbrado a la situación, la tensión negativa no surge, pero si no se está acostumbrado es cuando surge y es cuando afecta.
Apostar por un deportista o equipo en tensión negativa es como tirar una moneda al aire.

Llevas una mala racha.

Se ha dejado aposta para el final este punto para que reflexiones y lo tengas en cuenta al ser lo más reciente que vas a recordar cuando pienses en cuando no debes apostar. Es el punto más importante de todos.
Cuando fallas muchas apuestas seguidas es porque algo no estás haciendo bien. Es inútil que quieras resolverlo en ese momento porque no razonarás fríamente. Por lo tanto lo mejor es desconectar totalmente por ese día y dedicarse a otras cosas. Lo mejor salir a dar un paseo y que te dé el aire. Olvida todo lo que tenga que ver con apuestas y ya volverás cuando estés totalmente despejado.
¿Recuerdas lo de la tensión negativa del punto anterior? Pues eso mismo te pasa a ti, si vas fallando y sigues apostando. La presión te puede y tus ansias por recuperar harán que no seas coherente con tus pronósticos y seguramente que apuestes por apostar.
Una mala racha dura lo que tardas en darte cuenta de lo que estás haciendo mal. Si sigues apostando, seguirás perdiendo. Es mejor para y analizar.
Habrá más factores a tener en cuenta para saber cuando no apostar, pero hasta que no aprendamos otros conceptos es mejor no contemplarlos puesto que solo nos llevaría a confusión.

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