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Cuando no apostar

Cuando no apostar

 

 

 

Empezamos el tema dedicado a las apuestas con el capítulo más importante y, quizás, más desconocido del mundillo; saber cuando no apostar.

Con la cantidad de eventos para apostar a nuestra disposición es difícil evitar la tentación de ir apostando a todo lo que se mueve. Por suerte, con el paso del tiempo y las pérdidas acumuladas, nos acabamos dando cuenta, casi de manera natural, que solo nos conviene apostar a lo que conocemos, a lo que, presuntamente, dominamos.

Una vez llegados a este punto ya hemos hecho una gran criba, pero aún nos quedan detalles por pulir y seguramente aún dedicamos alguna apuesta a eventos que no dominamos del todo.

El primer paso es eliminar totalmente este proceder y decirte a ti mismo que solo vas a apostar a lo que conozcas. De esta manera ahorrarás un porcentaje de tu bank que dedicabas a apuestas perdidas.

El siguiente paso ya lo hemos dado en temas anteriores; no apostar por apostar. Estamos aburridos, no sabemos qué hacer y nos decimos vamos a echar una apuesta para pasar el rato. Generalmente cuando te sucede esto es porque no hay ningún evento de interés que realmente domines, de lo contrario ya estarías esperándolo y no sería echar una apuesta para pasar el rato.

Cumpliendo esto seguiremos ahorrando y probablemente ya
será un porcentaje mucho más interesante lo que has dejado de perder.

Y ahora el punto más importante; saber cuando no apostar en los eventos que realmente dominas. Es un punto difícil porque no es fácil distinguir cuando conviene apostar y cuando conviene no hacerlo. Muchos se basan en las cuotas, pero es algo más. Las cuotas pueden influir e influyen, pero además hay otro factor que adquirirás con la experiencia y con el paso del tiempo.

A continuación, algunas claves que pueden servirte:

Cuando no apostar a un evento que dominas. Eliminamos factores obvios como falta de información, desconocimiento, etc.
Se supone que dominas y conoces bien el evento.

Cuando no apostar:

1. Cuando tengas dudas sobre si se puede dar una apuesta, es decir cuando no estás lo suficientemente convencido del pronóstico.

2. Cuando no tengas un favorito claro.

3. Cuando en un evento los contendientes son demasiado irregulares.

4. Cuando se inicia una competición y no tienes claro el estado de forma de los contendientes (Esto va enfocado a cuando se inicia después de un largo parón).

5. Cuando al equipo que quieres apostar tiene lesionados o sancionados jugadores
clave.

6. Cuando justo han cambiado de entrenador.

7. Cuando para tu elección las condiciones climáticas son muy adversas.

8. Horarios raros.

9. Cuando hay tensión negativa en el equipo al que quieres apostar.

10. Cuando llevas una mala racha

 

 

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